¿Soy quien creo ser?

Hola que tal estáis, hacía tiempo que no nos comunicábamos pero ya estoy de regreso. En el verano me suelo trasladar con mi mochila de sueños a diferentes lugares, a vivir aventuras que me facilitan el encuentro con otros seres vivos, personas entre ellos, que me enriquecen y me hacen pensar en la suerte que tengo de poder conocerlos, seres con los que vivir otras vidas como en esos “Avatares” que están tan de moda y que siempre han existido en nuestra imaginación, y ahora con la alegría del reencuentro vuelvo a mi curso escolar en la ciudad, mi barrio, mi calle, mi edificio y mis compañeros de ir y venir por la vida que me saludan sonrientes porque supongo se alegran que estemos de regreso, y todo este devenir de la vida, como si fueran un camino, me lleva a la “parada” del deseo siempre latente de disfrutar vuestra compañía y agradeceros que me esperéis para participar en vuestras conversaciones o en vuestros pensamientos.

Hoy tengo una anécdota o sucedido más bien que contaros, es parte de una conversación de las que suelo tener con mis amigos, esas conversaciones que comienzan con un “hola vaya calor que hace hoy”, vamos esa forma de hablar sin trascendencia pero tan trascendente, aunque parezca un contrasentido, para nuestra salud mental o al menos para la mía que necesito saberme parte de un lugar, un entorno, una gente, sentir que me reconocen que saben quién soy así como yo sé quiénes son ellos, en mi fuero interior se entiende ya que nadie llegamos a conocer muy bien al otro incluso después de años de convivencia ya que ni nosotros mismos nos conocemos realmente, y este sucedido va precisamente de eso de conocerse uno mismo de saber quiénes somos en realidad, no quienes queremos ser o mejor quien queremos que los demás crean que somos, pues debéis saber amig@s que la verdadera autoestima solo se logra aceptándonos tal y como somos y para lograr eso lo mejor es recabar información de nuestro entorno, preguntar a todo aquel que nos quiera contestar quien ven en nosotros.

Y como os decía me pare a conversar sin prisa por el placer de hacerlo sin más y sin otras pretensiones que pasar un rato agradable, y así fue en realidad pues charlamos del tiempo tan caluroso de este año de lo poco que ha llovido, del campo y sus gentes, del mundo y sus países, de todo y de nada de tal manera que poco a poco la conversación derivo hacia lo personal y ahí surgió la gran enseñanza que me aporto la conversación:

Después de largo rato en uno de esos momentos de gran sintonía yo le agradecía su amistad y paciencia por escucharme y hacerme participe a la vez de sus cuitas y opiniones, el asegurándome que era un placer y diciéndome que estaba encantado me pregunto:

.- Oye Jose ¿te resulta agradable mi conversación?

.- Por supuesto ¿Por qué me lo preguntas?

.- Mira siempre he tenido la duda si resulto pesado en mi conversación o si mis pensamientos, juicios sobre los diferentes asuntos de la vida, relatos sobre mis sucedidos y otras cuestiones tienen algún interés por mi forma de contarlos, y me inspiras la suficiente confianza como para preguntártelo, perdóname si te estoy pidiendo demasiado pero me agradan tanto estas conversaciones que tenemos y me dan tanta confianza que…

.- No solo no me importa que me lo preguntes, te agradezco que lo hagas pues demuestras con ello la confianza que me tienes y te diré además que admiro la valentía que demuestras al hacerlo, veo en ello a una persona preocupada por los demás y por conocerse realmente como es, y ya que estamos en ello te contare algo que me confiaron hace algún tiempo, veras un colega italiano hace algún tiempo…

Bueno este post amenaza con ser demasiado largo si os cuento lo que siguió pero prometo hacerlo en cuanto tengamos otra ocasión, valga por hoy deciros que estoy contento de comunicarme con vosotros de nuevo y recordaros que somos lo que creemos pero también lo que los demás perciben de nosotros y si queremos conocernos debemos preguntar, escuchar y meditar, nunca seremos perfectos pero tratemos de mejorar.

Un abrazo y comentarme que os ha parecido.

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