INTELIGENCIA EMOCIONAL, la inteligencia más humana

La Cenirienta

No me digáis nada, ya sé que el titulo se las trae pero me ha parecido el más acertado para esta historia que me relató no hace mucho mi amigo Erne, juzgar querid@s amig@s (este simbolito de la Arroba me gusta y me sorprende a la vez, que bien aplicado masculino y femenino fundidos en un@ letra/símbolo, cuantos ejemplos en la naturaleza y cuan pocos en los humanos, siempre estoy deseando usarlo)

A modo de curiosidad: por cierto que no se si sabéis que la palabreja Arroba, sin ánimo de menospreciar, dicen los eruditos que procede del árabe y el simbolito @ de los copistas del griego y el latín que allá por el siglo XV o XVI a fin de no repetir tanto el vocablo “ad” lo simplificaban con esta “a dentro de la D”, la palabra tanto en la antigüedad como no hace mucho, se empleó como unidad de medida y peso, como curiosidad os diré que he leído en “el chivato universal” (la red) que el documento más antiguo que se conserva con este símbolo data de 1536, es una carta a tipo de manifiesto de unos barcos que llegaban de América, y un comerciante sevillano escribía a Roma “Así, una @ de vino, que es 1/13 de un barril, vale 70 u 80 ducados…”, cuando yo era adolescente y recalaba durante la vendimia en el pueblo de mi padre Villalobar, un pueblecito en la provincia de León del que me conozco todas sus calles, todas sus fuentes, todas sus bodegas y antes a casi todos sus habitantes, con un excelente vino natural de cosecha propia, me hablaban en Arrobas de tierra, que eran la cuarta parte de un “quintal”, o sea la tierra necesaria para producir un determinado peso de cereal.

Disculparme igual os ha resultado largo y tedioso pero es que me pareció tan interesante. Bueno lo nuestro estaba en esta ocasión en relatar lo acontecido, según Erne, en una localidad llamada Siguaremar entre una Cenirienta y su entorno, si si habéis leído bien, el nombre es por los derechos de autor por si este relato resultare más popular y rentable que el original, y sin más paso a…:

Cenirienta era una joven de espíritu llena de virtudes, gran conversadora adoraba las reuniones con sus amig@s y con sus allegados, persona inteligente y bebedora de libros e información podía mantener una conversación airosa sobre cualquier tema, le encantaba el cine y el teatro, limpia, hacendosa, fashion expert (con muy buen gusto para vestir), y por supuesto con un agraciado físico.

Vivía en un modernito piso del centro urbano, un piso espacioso con amplia cocina y largos pasillos, habitaciones ocupadas por camas confortables y llenas de baldas, adornitos, papeleras, recovecos, en fin de mil sitios para limpiar, a y con dos esplendorosos baños, también limpiables. Todas las mañanas al levantarse la malvada madrastra le decía:

.- Hoy no me encuentro nada bien he dormido fatal, además hará un dia sofocante como los anteriores y seguro que aún no tienes el desayuno preparado, andarás tarde como siempre y claro está ya iras mal todo el dia, vas a tener un dia desastroso, todo a la carrera y de cualquier forma, eres una indolente y una perezosa.

Cenirienta oía estas acusaciones y le caían como un jarro de agua fría, su ánimo empezaba a desmoronarse y la presión le dejaba con malas sensaciones para todo el dia, lo pasaba mal la pobre y hasta sentía, sin salir de casa, el agobiante calor de la mañana. Otro dia desesperado y gris. ¿Cuándo llegara mi felicidad?

Al dia siguiente:

.-vaya hoy nublado seguro que llueve, será otro mal dia. Me estoy haciendo mayor y este dolor de espalda me mata, todo el dia detrás de las niñas y esta Cenirienta… aún no has limpiado los baños y se te está haciendo tarde para salir a la compra, ¿algún dia podrás hacer las cosas a su debido tiempo?, parece que ya no sirves para nada y cada dia estas más fea, hay que ver lo que hace el tiempo con algunas mira Chindasvinta lo mona que va siempre.

Otro dia de estrés o escuatro, otro dia en el que Cenirienta seria desgraciada pues nada le salía bien, y su madrastra tenía razón el tiempo no pasan en balde. ¿Cuándo llegara mi felicidad?

Si después de recoger los platos y dejar todo limpio se sentaba a leer un ratito y a descansar, rápidamente escuchaba la voz de la madrastra recriminándola “como puedes perder el tiempo así con lo que hay que hacer”, y cuando se estaba arreglando para salir a la calle la misma voz le decía cuan ajados tenia los rasgos de la cara, o lo que había engordado “no gustaras a nadie y olvídate del príncipe que ya estará mirando a otra”.

Tal era el tema que con el paso del tiempo Cenirienta se levantaba por la mañana y se decía “ya voy tarde y aún no he hecho nada, veras como hoy será otro dia desastroso”, y al mirarse al espejo “verdaderamente estoy perdiendo toda mi lozanía, no me extraña que el príncipe este pendiente de otras”, y todos sus días estaban sumidos en el desencanto.

Pero un dia, harta de no sentirse nunca feliz, decidió abandonar a la madrastra, madrugo en la mañana y antes que esta empezara a hablar salió de la casa y vivió un maravilloso dia lleno de sol y felicidad, a la noche entro en otra casa y su descanso fue largo y placentero. A partir de ese dia todos los demás trascurrieron mucho mejor y no fueron perfectos pero si más satisfactorios.

Se había dado cuenta que ella era su madrastra que desde el inicio del dia se mandaba mensajes llenos de negatividad, pero la realidad no era esa, ella era la misma persona alegre, risueña y afable que años atrás, los años pasaban con sus cosas agradables y desagradables y ella se había dejado influir por “su madrastra” y no por su “Hada Madrina” aunque las dos convivían en su misma casa.

Estos mensajes con los que diariamente nos bombardeamos nos conducen en gran medida a lo que será nuestro dia, ¿no os pasa que esos días en los que estamos alegres con un radiante sol al salir de casa todo sale bien y por el contrario todo nos sale mal otros días?, pues los acontecimientos de uno y otro son los mismos y nosotros decidimos como nos afectan.