INTELIGENCIA EMOCIONAL, la inteligencia más humana

El funambulista de la vida

Otro mecanismo para el funambulista de la vida

Hoy me gustaría comentaros algo que me pregunto un amigo en un momento de esos en los que, por alguna rara circunstancia, nos apetece hacer confidencias:

“Un dia paseando sin rumbo fijo como hago cada mañana de domingo, andaba yo por esos mundos de mis pensamientos y reflexiones cuando me pareció oír un ligero sonido, algo parecido al llanto de un niño pero con matices, no era exactamente un llanto sino un quejido o más bien un hablar quejumbroso, como alguien que se lamenta de algo para sus adentros, ya sabéis como solemos hacer esas veces en que en algún recoveco del alma tenemos una piedrecilla, que al igual que en el zapato, nos molesta pero no nos impide caminar, y que además necesitamos imperiosamente verbalizar para que así resulte más contundente y, al escucharla también desde el exterior, nos creamos capaces de soltarla a los cuatro vientos o a quien corresponda, si es que corresponde a alguien recibirla, vamos igual que la piedrecilla del zapato que fuera esta mejor que dentro. Y como os decía escuche con atención, la voz decía algo como “¡Ay mísero de mí, y ay, infelice!”, ahí dejo de oírse el quejido como si supiera que alguien le escuchaba y la vergüenza le hiciera callar, quede quieto y volvió la queja “¡ay que vida esta!”, entonces… Sorpresa era yo el que sin darme cuenta emitía esos quejidos y pensé, estoy orate ya hasta hablo solo como los locos. Que te parece ¿estoy loco o voy camino de estarlo?”

Querido amigo lo que me has relatado, a mi parecer, dista mucho de pertenecer a una persona cuyo cerebro ha decidido viajar por su cuenta, yo te preguntaría ¿te sientes bien después de esas conversaciones contigo mismo pero al mismo tiempo con el sujeto que te crea esa emoción?, el sujeto puede ser una persona, un charco, un pájaro que te ha tomado por su escombrera particular, una idea, un levantarte con el viento rolando en dirección contraria, un… tantas cosas que hay en la vida, ¿te sientes agusto y no acrecientas tu zozobra interior sino que la regulas y tranquilizas?, eso a mi entender es lo importante, dejar fluir las emociones y encontrar los medios que nos permiten gestionarlas, no tengas miedo a parecer loco, ya sabes que no lo estas y sobre los demás te mentare el dicho popular empleado por nuestro gran Góngora: Ande yo caliente…, pues estoy seguro que la mayoría entendemos lo que te pasa y a los demás habrá que darles tiempo para que desarrollen la empatía que sin duda atesoran pero que nadie les ha enseñado a utilizar, pues en cuestión emocional casi todo se aprende y nunca es tarde para ello.

Espero que si no te sirve de ayuda al menos te entretenga.

Un abrazo