INTELIGENCIA EMOCIONAL, la inteligencia más humana

EL AMIGO ITALIANO

… como os decía en la última entrada baje la voz en un amago de ser confidencial y le relate, a grandes rasgos y con la finalidad de aportar un sucedido al hilo de la conversación, lo que nos contó aquel compañero en la tertulia que manteníamos y que versaba casi sobre el mismo tema:

“Pues veréis yo nací y me crie en una familia de clase media de la época—hay que decir que sobrepasaba los setenta años—unos padres estrictos que hacían mucho hincapié en la educación y las buenas maneras y no se preocupaban demasiado por la salud emocional ni suya ni de sus hijos, entendamos que no estaba bien visto en esos tiempos hablar de sentimientos sobre todo los hombres que al fin y a la postre eran los responsables, en casi todas las familias, de la educación de los hijos, una sociedad machista al fin y al cabo; antes de cumplir los 10 años nos ocurrió una desgracia que marcaría el resto de nuestras vidas, nuestra madre enfermo y murió a los pocos meses, aquello fue una desgracia para mí y mis hermanos pero fue una verdadera catástrofe para nuestro padre que le sumió en una profunda depresión de la que ya no saldría hasta su muerte, en nuestra casa se terminaron las risas y la alegría, los cumpleaños, los santos y las Navidades, para nosotros lo normal era estar tristes y melancólicos y así crecimos, y así fuimos de mayores siguiendo el ejemplo aprendido.

Nuestra vida continúo y a mi entender era totalmente normal hasta que un dia uno de mis hermanos me dijo

.- No sé qué me pasa pero después de hablar contigo me encuentro mal y triste solo me hablas de desgracias, quien se ha muerto o que mal tiempo hace, nunca te veo alegre las cosas siempre te van mal.

.- Creo que estas exagerando solo te cuento lo que me pasa porque tengo confianza en ti y esta es la manera en que te lo demuestro eres mi hermano, no creo que sea para tanto yo soy siempre así

.- Ya sé que siempre has sido así y que lo encuentras normal pero me haces sentir mal porque en todos estos años y a pesar de las veces que he intentado ayudarte, y espero haberlo hecho, nunca te encuentro mejor siempre me haces sentir que no hago lo suficiente, te pediría por favor que recapacites y pienses que todos pasamos momentos buenos y malos pero aquí seguimos, tú también sigues aquí a pesar de los años y de tus desgracias

Este episodio me hizo pensar y decidí acudir a un psicoterapeuta ¿sería yo una de esas personas toxicas de las que tanto se habla?, ¿estaría contaminando a los que me rodean?, la psicoterapeuta me escucho durante varias sesiones, os he de decir que me encontré muy agusto pues sabía escuchar, y al fin me dijo:

.- Entiendo cuál es tu zozobra y lo sorprendido que debes estar que este tu comportamiento pueda perjudicar a otras personas cuando piensas que solo estás hablando, pero ten en cuenta que todas las emociones se contagian, lo mejor para aclarar tus dudas seria preguntar a las personas con las que te relacionas habitualmente expón tus dudas sinceramente haciéndoles saber lo agradecido que estas por su confianza. Doy por sentado que dado lo que me cuentas ellos conocen bien tus circunstancias de vida.

Así lo hice pregunte a mi familia y amigos, les conté como era mi forma de pensar y sentir, les rogué que fueran sinceros y luego les agradecí la confianza y el cariño que habían demostrado al hacerlo. De esta forma pude saber cómo me veían los demás y lo coteje con mi visión particular de mí mismo, pase malos momentos porque no entendía pero mi psicoterapeuta me ayudo a conocerme a despejar los porqués y a aceptarme, creo que ha sido una de las mejores experiencias que he tenido y le agradezco a mi hermano que me lo dijera, os animo de verdad a probarlo”

La conversación duro mucho más el tema era muy interesante y le hicimos preguntas que merecían una respuesta larga y personalizada pero quedo claro lo importante que es el conocerse y también lo imprescindibles que son los demás para este empeño.

Esto puede que os plantee algunas dudas sobre a quién creer o como abordarlo pero podéis preguntar.

Un abrazo.