INTELIGENCIA EMOCIONAL, la inteligencia más humana

Aguilin y los 4 temperamentos

Parte 1: Sanguíneo

El otro dia después de comer recibí una llamada de teléfono se trataba de mi buena amiga Anne:

.- Hola soy Anne ¿Qué tal estáis?

.- Hola Anne cuanto tiempo sin oírte igual desde Navidades, estamos todos bien ¿Qué tal vosotros?

.- también todos bien, aun haciendo dieta para quitar las grasas acumuladas y como siempre retomando la rutina del trabajo,—Anne es veterinaria en una zona rural—de algo relacionado con el trabajo quería que charláramos ¿Cuándo tienes un rato?

.- Cuando quieras quedamos para tomar algo pero la experta en animales eres tú en poco voy a poder intervenir.

.-No quería decir en sentido estricto es algo que me sucedió el otro dia en una visita, un cliente me enseño un cuaderno que había encontrado al tirar unas cuadras antiguas, al parecer le llamo la atención y decidió compartirlo conmigo , parece como un diario y habla de sentimientos y de personas, es muy curioso por eso si tienes tiempo, me gustaría que lo leas y me comentes que te parece.

Era un cuaderno en muy mal estado por fuera pero su interior se podía leer perfectamente pues estaba escrito con una letra grande y clara, sus páginas estaban rayadas como los cuadernos de la época en la que se empezó a escribir, y aparentemente podía tratarse de una especie de estudio sobre el comportamiento de algunas personas relacionadas con el autor.

Los escritos comenzaban en el año 1.928 cuando la comunicación entre las ciudades no era tan fluida como ahora, por lo que la mayoría de los niños y jóvenes que vivían en los pueblos no tenían acceso a estudios superiores aunque si a la escuela y esto ya era importante. Aguilin, como habréis supuesto un apodo con el que era conocido en su entorno, parecía ser el nombre del escritor que como el describe era un niño patilargo y desgarbado de apenas once años que vivía en uno de estos pueblos, acudía regularmente a la escuela y aprovechaba sus enseñanzas a medias o sea que se portaba regular en clase, era un charlatán, y no le gustaba estudiar, lo normal en esos lugares donde todo el pueblo era un inmenso campo de juegos y se te iban las horas sin darte cuenta, cuanta felicidad, pero a pesar de ser tan disperso era un niño muy observador, le gustaba fijarse en el comportamiento de los demás niños; tenía muchos compañer@s y casi todos con un comportamiento diferente lo que le llamaba poderosamente la atención.

Estaba Bartola una niña de doce años que aún iva a la escuela cuando no tenía que acudir al campo para ayudar a sus padres. Era bajita y un poco regordeta pero muy alegre y simpática parecía siempre feliz, charlatana impenitente tenía much@s amig@s y facilitaba la relación entre ellos, no cabía duda que parecía satisfecha y segura de sí misma, pero a la vez podía hacer daño pues nunca se paraba a pensar las consecuencias de sus actos, a veces mentirosa y sus padres decían que en casa no era tan alegre, cruel con sus bromas sobre los demás para agradar a otros, luego no recordaba lo que había hecho o lo recordaba a su manera y se enfadaba si intentaban hacerla entrar en razón del mal causado a su compañer@.

En su cuaderno Aguilin anotaba estos comportamientos en una misma persona y estaba perplejo ante estas dos caras tan diferentes de una misma moneda, ¿Cuál era la real?

Luego estaba Boniato otro mote que al parecer derivaba de Bonifacio, pero esto lo relatare en un próximo post así nos da para más encuentros.

Un abrazo